ATENCIÓN A LO INTERIOR - Jazmín recibió esta gracia

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Dice san Ignacio de Loyola: 
"Presupongo que hay tres pensamientos en mí, es a saber, uno propio mío, que es el que sale de mi pura libertad y querer; y otros dos, que se me ocurren sin que yo lo pretenda y que vienen de afuera [de mi libertad y querer]: uno que viene del buen espíritu, y el otro del malo"  [Ejercicios Espirituales Nº 32] 
El siguiente tesimonio muestra que Jazmín ha recibido estas gracias de discernimiento en el combate espiritual. 

Sobre este mismo tema de las tentaciones al alma de la mujer, véase nuestra entrada del 7 de enero de 2013: http://elblogdelbuenamor.blogspot.com/search?q=violador+del+alma



Padre:
 De mi corta experiencia de luchar con el demonio, o sea[1], huir hacia el Corazón de Cristo, observo estas situaciones[2]:
1) Me tienta con imágenes o pensamientos que puedo rechazar sin ningún esfuerzo con sólo apartar el pensamiento de ellos (ej. la impureza)[3]
2) Se mete en mi pensamiento y toma mi voz, me aísla y me conduce a sentimientos negativos. En cuanto lo percibo rezo la copla o simplemente "Esposo mío... en Ti confío", y eso es suficiente para volver a la paz (por ejemplo: cuando empiezo a revolver el pasado)[4]
3) Me ataca violentamente el pensamiento con "certezas" y me produce tanta angustia y turbación que ya no puedo ni ver ni pensar. (ej. "no te quieren", "estás molestando, no tienen tiempo para vos"). No alcanza la copla recitada dos o tres veces para esto. Necesito casi 15 o 20 minutos de oración, de actos de confianza y abandono[5]. Entonces Dios me devuelve la paz y sigo como si nada.

Todo esto suele sucederme durante el trabajo diario en casa, o en la oración, lo cual no es problema porque dispongo de tiempo. Mi problema es cuando, durante mi actividad en casa me encuentro turbada de tal manera, afectando mi trabajo, concentración y trato con los chicos, y no puedo retirarme a orar.

A veces lo hago, dejando todo lo que estoy haciendo, teniendo que asumir los retrasos que me va a ocasionar. Otras veces verdaderamente veo que no puedo abandonar la actividad, y me pongo a recitar, o a decir "Jesús, esposo mío, en vos confío" y simplemente soporto la angustia, la turbación y la obnubilación que me produce hasta que Dios lo dispone, o hasta que me encuentro libre y puedo elevar el alma tranquila. ¿Está bien lo que hago?[6]
Jazmín




[1] Se corrige ella misma porque ha entendido bien que no debe “luchar contra el demonio” sino “huir hacia Cristo”.
[2] Le han dado mucha luz para observarlas. Y se trata de distintas situaciones en que le quieren cortar el camino de la huida para echarse a los brazos protectores..., es decir para bajar a su corazón y empuñar la varita todopoderosa de la fe, esperanza y caridad. El tridente del que huye el demonio a la escapada con el tridente suyo de miedo tristeza e ira.
[3] Esto es fácil porque siendo malo el objeto que se le presenta a la imaginación, lo identifica su atención y lo descarta su voluntad que está anclada en agradar al Padre y al Esposo.
[4] Ha aprendido la teoría de la violación del pensamiento por el enemigo y la está aplicando en la práctica con excelentes resultados.
[5] Tentación reconocida va por la mitad vencida. Y tentación resistida se achica y huye vencida.
[6] Es la resistencia que se debe oponer a la tentación instando en la oración serena hasta que pase la tormenta, sabiendo que pasará si la resisto. Está actuando maravillosamente bien!!!

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2 comentarios

  1. Corrijame el P.Horacio si yerro...
    Me parece haber solamente 4 clases de tentaciones:
    1º Tentaciones sexuales: ya se ve que la vista y/o la imaginacion tienen mucha fuerza sobre todo cuando van atizadas escuchando lo que no debemos o abusando del sentido del tacto mio o de otra.
    2º Tentaciones afectivas: mis sentimientos me fallan porque no comprendo lo que me pasa o porque me humillaron u ofendieron o porque parece que no me quieren ni comprenden y no me hacen caso.
    3º Tentaciones intelectuales: solamente aparecen en la mente las cosas negativas pasadas, presentes o futuras reales o supuestas pero ciegan en la mente todo lo bueno que recibimos y vivimos en paz.
    4º Tentaciones espirituales: agotamiento para rezar o ir a la Eucaristia, desgana para ser santos, sensacion de que Dios me ha abandonado o de que estoy perdido como esclavo del Demonio porque mis pecados no tienen perdon (ganas de morirse ahora).

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  2. Muchísimas gracias a Jazmin por su testimonio tan real y por compartir su forma de proceder. Ayuda y orienta para salir de situaciones cotidianas muy parecidas. Y al P. Bojorge que confirma lo acertado de su proceder.

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